Comer para salvar el mundo

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SoSTEniBIliDad es un concepto que hemos escuchado tanto que termina siendo como esas palabras que, de tanto repetirlas, pierden completamente el sentido. Empaques sostenibles, producción sostenible, locales sostenibles, ciudades sostenibles, gastronomía sostenible, sostenibilidad sostenible.Y, personalmente, me encanta verla en todos lados. En estos tiempos, toca prácticamente que tatuársela en la frente.

Letrero en un mercado de la ciudad.

Dejando a un lado las razones obvias (estoy completamente parcializada), en mi opinión, dentro del espectro de “sostenibilidad”, la gastronomía es la rama más importante por una sencillísima razón: todos y todas comemos, muchos al menos 3 veces al día.

Ya con eso tenemos 3 tomas de decisiones diarias. Y hay mucho en juego. La realidad es que con cada plato, tenemos el poder de ayudar a salvar o dañar más el planeta.

Si en este punto te estás preguntando: ¿qué es gastronomía sostenible? simplemente la podemos definir como:

Una manera de cocinar que va de la mano con la tierra. Implica que, en cada cosa que cocinemos o comamos, nos cuestionemos: ¿esto cómo afecta al planeta? o ¿qué tanto desperdicio estoy generando con lo que estoy cocinando? o ¿cómo puedo aprovechar mejor este brócoli?

Aunque suene trilladísimo, son las pequeñas decisiones las que hacen la diferencia.

En este momento están sucediendo las siguientes cosas:

  • 1/3 de la producción mundial agrícola mundial se va a la basura.
  • 47% de los hogares panameños declararon no haber tenido suficiente alimento para sus familias (encuesta UNICEF)
  • Muchas comunidades, tanto indígenas como de escasos recursos, no tienen acceso a vegetales y frutas frescas en las tiendas locales, en cambio lo que pueden conseguir mayormente son ultra-procesados.
  • Según una investigación de la Fundación Rescate de Alimentos, se desperdician 22 toneladas de vegetales y frutas diariamente sólo en Merca Panama. Productos que están en buen estado, y que son perfectamente comestibles. Con esto se podrían hacer aproximadamente a 44 mil bolsas de comidas diarias.
  • El costo global del desperdicio de comida es de 2.6 trillones de dólares por año. A nosotros en Panamá, nos cuesta aproximádamente 10 mil dólares al mes.

Y por supuesto que esto no va a terminar en malas noticias. La cosa es ¿cómo ayudar?

Para mí, estas son las acciones más importantes:

  1. Incluye más vegetales en tu día a día
    Aquí no hay perdedero. Ganas tú al tener una alimentación de mayor calidad y ganamos todos al reducir el desperdicio que se produce todos los días.
  2. Compra en tus mercados locales
    Habla con los vendedores, pregúntales que hay de temporada, de dónde viene lo que estás comprando. El beneficio siempre va a ser mejores precios y más sabor.
  3. Sácale el jugo a tus veggies
    Si te compraste una cabeza de brócoli, ¡cómete también el tallo! Si te hiciste una crema de zapallo, tuesta las semillas y añádele algo crocante. Trata de ser curioso o curiosa con lo que ya tienes: ¿qué más puedo comerme de este vegetal?
  4. Elige también los vegetales feos.
    ¿Un pimentón achurrado? ¡Venga! Si igual va para las lentejas.
    La razón principal por la que los supermercados y tiendas botan productos es porque se quedaron en la repisa por feos o deformes. Y al final del día, todos te darán un sabor genial y en muchas veces los puedes encontrar a menor precio.
  5. ¡Apoya a fundaciones o iniciativas que estén haciendo algo bueno!
    Por ejemplo: la Fundación Rescate de Alimentos está constantemente preparando comidas y alimentando a niños y adultos con productos que de otra manera habrían terminado en la basura. Si quieres saber más de esto puedes contactarlos por su instagram: @fundacionrescatedealimentos
Chef Domingo de Obaldía de Fundación Rescate de Alimentos, hablando la situación actual en Panamá.

Para más tips, visita este artículo de la FAO

Si contribuimos a reducir los desechos de comida, estamos ayudando a mejorar la salud del suelo, y a reducir el alto costo del manejo de desechos de comida, que lo pagamos todos por igual.

En un país donde todo parece ir mal, en el simple hecho de comer inteligentemente, podemos encontrar la manera de hacer las cosas un poco mejor, y descubrir algo nuevo en el intento.

Por cierto, ¡feliz día de la Gastronomía Sostenible!

Un abrazo sostenible, Andrea.

 

 

 

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